Tu primera defensa contra el robo de identidad es conocer a fondo tus finanzas. Saber en qué bancos tienes qué cuentas y revisar los estados mensuales para detectar si algo cambia súbitamente, como por ejemplo, tu dirección, la clave de acceso del ATM, etc.
Si alguien se hace con tu identidad lo más probable es que trate de obtener cuentas de crédito a tu nombre, sacarles provecho y dejarte a ti pagar las deudas acumuladas. El siguiente punto de defensa es obtener un reporte de crédito completo al menos una vez al año y de ser posible varias veces en el año para comparar y monitorear los cambios. Si una cuenta no te pertenece exige que se corrijan los errores y cuanto antes mejor.
Cada una de las tres principales agencias de crédito ofrecen algún tipo de servicio de monitoreo de tu historial que por un costo anual o mensual puede darte acceso ilimitado a ver tu informe crediticio con regularidad. Averigua y compara cual servicio te convendría. Algunas de estas empresas tienen paquetes familiares donde puedes suscribir tanto tu historial de crédito como el de tus hijos menores.
Si ves que se emiten cambios de dirección a tus cuentas, o que no recibes los estados de cuenta correspondientes, o te llaman a cobrar cuentas que desconoces, obtén una copia de tu informe de crédito de modo que corrobores que todas esas cuentas son tuyas y no que hayan sido abiertas por un estafador haciéndose pasar por ti.